Lo principal es no llames a tu perro con la orden si no estás seguro de que vendrá. Cada vez que te ignora, refuerzas exactamente ese comportamiento. Es mejor practicar primero la orden en un ambiente seguro y aburrido, donde no haya distracciones.
La clave es una secuencia: en casa o en una zona vacía practicas "ven aquí" con un premio super valioso (no solo una galleta, sino algo lo más sabroso e inesperado posible para el perro). Lo haces brevemente y frecuentemente - cinco minutos, varias veces al día. El perro debe captar el patrón: escuchó la orden → corrió hacia ti → recibió algo genial. Una vez que funciona en un ambiente tranquilo en nueve de cada diez casos, empiezas a complicar: añades pequeñas distracciones, luego paseos con menos estímulos.
En la calle con una labrador adulta tiene sentido mantener una correa larga durante un tiempo - no para castigar, sino para controlar físicamente la situación mientras el reentrenamiento no se complete. Y lo más importante: llámalo pocas veces, pero cuando lo hagas - logra el resultado al cien por ciento, aunque tengas que acercarte y agarrarlo del collar. Con el tiempo la orden se volverá más confiable.