Lo que realmente funciona es darle la comida en varias porciones durante el día en lugar de uno o dos grandes platos. Los labradores tienen este instinto de devorarlo todo porque genéticamente fueron seleccionados para comer cuando había comida disponible, así que si das tres o cuatro porciones pequeñas en lugar de una grande, el perro se calma automáticamente porque no tiene esa sensación de urgencia. Los comederos anti-velocidad ayudan, sí, pero son más un apoyo que una solución real.
El vómito después de comer rápido sucede porque el estómago recibe una montaña de comida sin masticar y no puede gestionarlo - es física pura. Si pones la comida en un comedero con obstáculos (tipo una pelota adentro, o esos platos con agujeros), obligas al perro a detenerse entre bocado y bocado, y masticar un poco ayuda a la digestión. Pero no es garantía: el cambio real está en las porciones distribuidas.
Otra cosa que pocos consideran: verifica si come demasiado en general. Un labrador de 4 años en peso normal debería estar bien con una cantidad específica, pero muchas personas dan porciones de "perro grande" sin pensarlo. Si tu perro tiende a pedir comida continuamente, podría realmente tener hambre crónica (quizá las croquetas no lo sacian bien, o come demasiado). Intenta reducir ligeramente la cantidad total y distribúyela, así ves si el comportamiento cambia o si el perro sigue obsesionado con la comida.