Los síntomas que describes realmente sugieren problemas con los amortiguadores, pero no siempre son los únicos culpables. El hundimiento de la parte delantera al frenar puede deberse a ellos, pero también deberías revisar el estado de los muelles y los puntales - a veces se desgastan juntos. La mala manejabilidad en superficies irregulares, eso sí, es un signo clásico del desgaste de los amortiguadores; el coche prácticamente "flota" por la carretera en lugar de responder correctamente a los baches.
Para aclarar mejor las cosas, fíjate en algunos detalles más. Estaciona el coche y presiona el techo sobre cada rueda: si la carrocería sigue balanceándose y oscilando durante mucho tiempo, ese es un indicio más evidente. También presta atención al desgaste desigual de los neumáticos: con amortiguadores en mal estado, el desgaste se distribuye de forma irregular y los bordes de la banda de rodadura se gastan más rápido. Además, revisa si hay fugas de aceite en los propios amortiguadores, aunque eso ya es un signo bastante obvio.
En cualquier caso, lo mejor es que lleves el coche a una revisión en el taller y le pidas al mecánico que inspeccione todo el sistema de suspensión, no solo los amortiguadores. Igual necesitas cambiarlos completamente, o quizás solo un alineamiento de ruedas te ayude. Conducir con amortiguadores desgastados es peligroso: la distancia de frenado aumenta, así que no vale la pena dejar esto para después.