Comienza descartando el aburrimiento o la falta de ejercicio: una labrador de 3 años necesita actividad diaria seria, así que asegúrate de que esté haciendo una caminata o carrera sólida antes de que te vayas, no solo un descanso rápido para ir al baño. Dicho esto, lo que describes (destructividad + ladridos constantes + que ocurra incluso en ausencias cortas) sí suena más a ansiedad por separación que solo a inquietud. La diferencia clave es que los perros ansiosos a menudo se enfocán en las salidas o rasguñan puertas y ventanas, y entran en pánico bastante rápido después de que te vas, lo que coincide con lo que tu vecino está escuchando. Más allá del ejercicio, podrías intentar poner música relajante o un Kong relleno de premios para redirigir su energía, pero si sigue sucediendo, trabajar con un entrenador que se especialice en ansiedad podría valer la pena: a veces la desensibilización (partir por intervalos diminutos e ir aumentando) combinada con algo como un chaleco de ansiedad puede realmente ayudar, aunque obviamente depende de qué tan grave sea para ella.