La limpieza del sistema realmente es necesaria, especialmente si tienes radiadores viejos de hierro fundido: tienden a acumular óxido, cascarilla y otros sedimentos adentro. ¿Cómo saber cuándo es hora? Los signos principales son que los radiadores calienten de forma desigual (la parte superior caliente, la inferior fría), o que estén apenas tibios cuando la caldera funciona normalmente. También ayuda hacer una inspección visual: abre la válvula de aire del radiador; si sale agua turbia en lugar de transparente, definitivamente ha acumulado suciedad. Si el sistema es nuevo y hermético, puedes no tocarlo durante cinco a siete años, pero con tu combinación (radiadores viejos, caldera a gas), vale la pena hacer una limpieza al menos cada tres o cuatro años.
Hay varios métodos. El más simple y delicado es la limpieza interna con un producto especial que se vierte directamente en el sistema a través de la caldera. Es lo más barato. La segunda opción es el lavado a presión (un chorro potente de agua a presión): más caro, pero más efectivo si hay un estancamiento serio. La forma más radical es desmontar los radiadores y limpiar cada uno por separado, pero eso ya es más complicado y lleva más tiempo.
No te puedo decir el precio exacto, pero aproximadamente: la limpieza química dentro del sistema te costará una cantidad pequeña más la mano de obra si llamas a un técnico. El lavado a presión es más caro. Todo depende de tu región y de la complejidad de tu instalación. Mejor que llames a los centros de servicio locales: ellos te darán los precios. Lo importante es que si ves signos claros, no lo dejes para después, porque luego podrías necesitar cambiar los radiadores, y eso ya es dinero serio.