La energía que consume depende directamente de los watts que uses, eso es verdad. Pero el truco está en cómo la usas, no en qué marca compres. Un radiador de 1000W seguirá consumiendo lo mismo que otro de 1000W, lo importante es que no lo dejes prendido todo el día a máxima potencia sin pensar.
Lo que sí marca diferencia es buscar uno con termostato de verdad. Hay radiadores baratos sin regulación que simplemente calientan y calientan, mientras que los que tienen un termostato decente se apagan cuando la habitación llega a cierta temperatura. Eso te ahorra bocha de luz a lo largo del mes, porque no está funcionando constantemente. Si vivís en un depto chiquito como decís, un radiador de 750W o 1000W con termostato funcionando de forma inteligente te va a salir mucho más barato que dos o tres de menor potencia prendidos a la vez.
Mi otro consejo: fijate en los radiadores de aceite o los de mica con control de temperatura. Retienen el calor más tiempo, así que cuando se apagan por el termostato, la habitación sigue templada un rato. No vas a notar un salto gigante en la factura, pero esos pequeños detalles se suman. Y obvio, cierra las puertas de las habitaciones que no uses, aisla bien las ventanas si podés, porque si perdés el calor para todos lados, da igual qué radiador tengas.