La diferencia real es muy grande, especialmente en carreteras de montaña como dices. Los neumáticos de invierno tienen una mezcla de goma diferente que se vuelve más flexible con el frío, mientras que los de verano se endurecen y pierden agarre. Además, el patrón de la banda de rodadura es más profundo y tiene más laminillas (esas pequeñas líneas) para drenar agua y nieve mejor. Cuando la temperatura cae por debajo de los 7°C, los de invierno empiezan a marcar una diferencia enorme en la frenada y en la tracción.
No es marketing, es ciencia de neumáticos. Si conduces en montañas en invierno, puedes encontrarte con nieve o hielo con facilidad, y ahí la diferencia entre tener neumáticos de invierno o verano puede ser la diferencia entre pasar y quedarte atrapado (o algo peor). Un C3 es un coche ligero, así que también sufre más con neumáticos inadecuados en condiciones difíciles. La ley portuguesa obliga a llevar neumáticos de invierno o cadenas en ciertas carreteras de montaña durante el invierno, así que si viajas a esas zonas es obligatorio.
Invertir en dos juegos de neumáticos no es barato, pero te duran años si los cuidas bien. El desgaste es más lento porque cada juego solo funciona en su estación. Si resulta que solo haces trayectos urbanos al nivel del mar, quizás podrías esperar para ver cómo es el invierno, pero con montañas de por medio no lo arriesgaría.