A los 80 mil kilómetros los bujes ya están pidiendo cambio en la mayoría de los carros, así que tu mecánico tiene razón. Ese juego en la dirección que sentís es justamente lo que pasa cuando se gastan: los bujes pierden su capacidad de absorber movimiento y los componentes empiezan a tener más holgura. Lo peligroso es que no es solo un tema de comodidad, sino que afecta directamente cómo responde tu carro en curvas y frenadas. Si dejás pasar mucho tiempo, el desgaste se propaga a otras partes de la suspensión, y terminás pagando mucho más caro.
Mi consejo es que lo hagas relativamente pronto, no es algo que puedas dejar indefinidamente. No es emergencia si el carro todavía maneja bien, pero cuanto más esperes, peor se pone. Además, los bujes gastados pueden acelerar el desgaste de las llantas, así que sacá cuenta: cambiando los bujes ahora evitás remplazar neumáticos prematuramente. Si el mecánico de confianza te lo recomendó, probablemente vio que están realmente gastados, no solo un poco cansados.