La pregunta real no es si ahorrarás dinero, sino si puedes permitirte perderlo si algo cambia. Un descuento del 20-30% suena genial hasta que te ves obligado a pagar el precio completo en un hotel diferente porque tus planes cambiaron, o peor aún, pierdes todo el costo y no vas. Ahí es cuando los "ahorros" desaparecen rápidamente. Las tarifas no reembolsables tienen sentido solo si realmente tienes cero flexibilidad y podrías vivir con perder ese dinero sin que te duela.
Como ya te estás cuestionando a ti mismo ("algo podría pasar"), esa es tu respuesta. Tu instinto te está diciendo que hay incertidumbre, así que hazle caso. Primavera aún está a varios meses de distancia, y puede pasar de todo: enfermedad, asuntos familiares, cambios de trabajo, sorpresas financieras. La mayoría de las personas que se arrepienten de reservas no reembolsables tenían la misma sensación incómoda de antemano que tienes ahora.
Dicho esto, si tus fechas están bloqueadas por factores externos (conferencia a la que asistirás, boda de alguien más, vacaciones escolares que no se mueven), entonces la tarifa más barata podría valer la pena. Pero si este es viaje discrecional, la tranquilidad de mantener tus opciones abiertas suele valer más que ese descuento. También podrías encontrar un punto medio: busca hoteles con tarifa reembolsable que sea solo 10-15% más cara que la opción no reembolsable. Generalmente es un compromiso mejor que la diferencia completa que estás viendo.