Lo primero que haz es comprobar si el aspersor o el riego por goteo no está cubriendo una parte del césped. A menudo las manchas amarillas aparecen precisamente en zonas muertas, donde el agua no llega, o al contrario, en lugares con riego excesivo, donde se estanca la humedad y se desarrolla el hongo. Mira bien el mapa de las manchas en relación con dónde está ubicado el equipo.
Si el riego está bien, mira debajo del césped. Cuando presionas suavemente la mancha, ¿se comprime fácilmente el césped? Si el césped está blando, huele un poco mal, y la hierba se arranca con facilidad, es una enfermedad fúngica (la mayoría de las veces fusariosis o pitio). Entonces te puede ayudar un fungicida como el sulfato de cobre o un producto especializado para céspedes, pero es mejor usarlo al anochecer, y no hay que complicarse demasiado.
Si debajo del césped todo está bien, simplemente seco y duro, entonces probablemente sea sequía. Pero el problema no es solo el riego. En julio en suelos francos de la región de Moscú, el riego normal puede simplemente escurrirse por la superficie y no penetrar. Intenta airear el césped (pinchalo con un tenedor o usa un aireador especial) y riega después, así la humedad penetrará mejor en profundidad. Riega abundantemente, pero con menos frecuencia, de modo que el suelo se emape a una profundidad de 10-15 centímetros, no un poco cada día.