Primero revisa las cosas más simples, que suelen ser las culpables. Asegúrate de que el bloque interno no esté sucio: el filtro puede estar obstruido por polvo y pelusas, lo que impide que el aire circule bien. Limpia o cambia el filtro si hace tiempo que no lo haces. También comprueba que las persianas de ventilación del bloque interno no estén cerradas o llenas de suciedad. Verifica que el aire acondicionado esté en el modo de enfriamiento correcto: a veces se activa accidentalmente el modo ventilación y la gente se queda esperando resultados.
Si el filtro está bien, sal al balcón y mira el bloque externo. Ahí se acumula mucho polvo, pelusa de álamo, suciedad seca de la lluvia: esto realmente interfiere con el intercambio de calor y el aire acondicionado funciona en vacío. Intenta pasar cuidadosamente la aspiradora por fuera o lava la suciedad (pero con cuidado para no dañar los tubos de cobre). También comprueba que nada bloquee el flujo de aire hacia el bloque externo: a veces la gente pone macetas o cosas cerca.
Si después de esto no funciona, bueno, probablemente necesites un técnico. Un problema con el refrigerante o una avería del compresor son cosas que no puedes arreglar por tu cuenta. Pero honestamente, en la mitad de los casos funciona una limpieza simple. Te recomiendo que no demores en llamar al especialista, porque si el sistema tiene poco refrigerante, seguir usando el aire acondicionado puede empeorar el problema.