El asunto es que aquí no hay una regla universal - realmente depende de la ruta, la temporada y cuánto tiempo antes estés reservando. Pero en general, reservar varias semanas con anticipación tiende a ser más barato que esperar hasta el último momento. Las aerolíneas usan algoritmos de precios dinámicos que rastrean la demanda, y tienden a subir los precios conforme se acerca la salida del vuelo, especialmente si los asientos se están llenando. Las ofertas de último momento existen, pero normalmente son para vuelos que no se venden bien, no para las rutas populares que la gente realmente quiere volar.
La confusión viene porque ocasionalmente escucharás a alguien contar que consiguió una oferta increíble de último momento, y esa historia se te queda grabada. Pero esos son excepciones, no la regla. La mayoría de las veces, esperar te cuesta más. Un mes antes es en realidad un marco de tiempo bastante bueno - estás aprovechando ese punto dulce donde las aerolíneas ya han liberado su inventario pero aún no se han vuelto desesperadas ni han visto que la demanda se dispare. Si viajas durante temporada alta o festividades, quizás quieras reservar incluso más adelante.
La estrategia real es configurar alertas de precios en sitios de comparación de vuelos una vez que sepas tus fechas, y luego reserva cuando veas un precio que te parezca justo en lugar de obsesionarte con si bajará otros $20. Me he dado cuenta de que estresarse por el timing perfecto usualmente cuesta más en ansiedad de la que ahorras en dólares. Aségurate la reserva cuando el precio te parezca justo y tengas confirmadas tus fechas.