El clásico error es creer que tienes que pegarte al precio del mercado cuando acaba de empezar - falso. Lo que realmente importa es saber cuánto necesitas cobrar para que valga la pena para ambos lados. Calcula primero tus gastos reales (cotizaciones, equipamiento, impuestos, los períodos sin proyectos) y añade un margen que te permita vivir decentemente. Si trabajas 150h facturables al mes y necesitas 3500€ netos, tus tarifas tienen que cubrirlo - es matemática pura, no hay negociación posible ahí.
Lo que la gente se olvida: los clientes que buscan "barato" nunca quedan satisfechos de todas formas, aunque aceptes sus tarifas de mierda. En cambio los que buscan a alguien fiable que sepa su oficio, el precio no es su principal preocupación. Así que en lugar de bajar tus tarifas para agradar a todo el mundo, apunta mejor al tipo de proyecto donde realmente eres buena. Una dev web con un CDI no necesita aceptar chapuzas WordPress a 15€/h para pagar sus facturas - puedes rechazarlas sin miedo e ir a buscar un proyecto de verdad a tarifa decente.
Un truco concreto: propón tus primeros trabajos freelance a gente de tu red personal o profesional antes de lanzarte a las plataformas. Conocen tu valor y tus condiciones generales tendrán menos importancia. Te permite probar tus tarifas sobre algo real, construir un portfolio sólido y referencias que hablan por sí solas. Una vez que tienes dos o tres buenos proyectos detrás con clientes satisfechos, puedes publicar tus tarifas más altas en las plataformas porque tienes legitimidad que mostrar.