El spray de aluminio o pimienta funciona muy bien si lo esparcen en las zonas donde más ataca. Rocían un poco en el sofá (prueben primero en una zona discreta para no dañar el tejido) y va a empezar a evitar porque detesta el olor y el sabor. Tienen que repetir de vez en cuando, especialmente después de lavar el sofá, pero es bastante efectivo.
Lo que muchos no prueban es combinar esto con una sesión de juego diaria antes de esas horas en que normalmente ataca el mueble. Si lo cansan bien con un juguete, un láser o una cuerda, se queda más tranquilo y con menos ganas de arañar. Y sí, un rascador propio ayuda, pero el secreto es colocarlo en una zona donde ya esté predispuesto a arañar - si está al lado de la ventana o en una esquina favorita suya, tiene mucha más posibilidad de funcionar que si lo ponen en un lugar al azar.
Hay otra cosa: cubre el sofá con una manta de tela áspera o incluso papel de aluminio durante una o dos semanas. Los gatos odian la sensación y el ruido, y muchas veces desisten. Después que pierda el hábito, lo quitan y el spray sigue funcionando como disuasión a largo plazo.