Es verdad que el contexto ha cambiado, pero eso no significa que esté muerto en todas partes. El asunto es que tienes que apuntar bien: los locales que todavía funcionan bien son los que tienen una clientela de paso real (centros urbanos dinámicos, zonas residenciales densas) o servicios que no se pueden hacer en línea (restaurante, peluquería, fisioterapeuta). Si compras un local para una tienda de ropa común o algo que se vende mejor por internet, ahí sí, es arriesgado.
Antes de invertir, revisa las tasas de vacancia comercial en tu región, echa un vistazo a los pequeños negocios que funcionan bien, habla con los propietarios o gestores para ver sus rendimientos. Verifica también los contratos: un inquilino estable con un buen contrato es tranquilizador; un local vacío desde hace dos años es otra cosa. Y honestamente, si tienes una suma pequeña, una sola propiedad comercial puede ser muy arriesgada - dependes de un solo cliente, y si el contrato termina mal, te quedas bloqueada con un inmueble sin ingresos.