Tengo que ser honesta con vos: después de dos meses con dolor de rodilla, la cúrcuma con leche caliente no va a ser tu solución principal. Dicho esto, la curcumina que tiene la cúrcuma sí tiene propiedades antiinflamatorias documentadas, pero acá hay un problema de dosis y biodisponibilidad. Tomar una taza de leche dorada en la noche probablemente no te dé suficiente cantidad para un efecto real en la inflamación. Y bueno, yo lo digo por experiencia propia: hace unos años me lastimé bastante la espalda en una acampada donde me caí llevando el equipaje pesado, y tomé esa infusión casi religiosamente durante semanas. Ayudó como complemento, pero lo que de verdad marcó la diferencia fue un programa de ejercicio específico que me dio una fisioterapeuta.
Lo que yo haría en tu lugar es que consultes con un médico o un fisioterapeuta sobre ese dolor de rodilla, porque dos meses es bastante tiempo y podría ser algo que necesite atención más seria. La cúrcuma con leche es una buena opción para tomar en paralelo, especialmente si le agregás pimienta negra (la piperina ayuda a que el cuerpo absorba mejor la curcumina), pero no es un reemplazo de un diagnóstico profesional. Los suplementos que venden ahora en los supermercados pueden tener concentraciones más altas, así que si te interesa experimentar, quizás eso funcione mejor que simplemente hacer té casero, pero de todas formas empezaría por descartar que sea algo que necesite rehabilitación o tratamiento específico.