1 respuestas
No uses lejía ni frotes fuertes, que es la forma más rápida de amarillearlos o dañar el cuero. Usa un cepillo suave y jabón suave mezclado con agua tibia, luego pasa un paño húmedo y déjalos secar al aire lejos del calor directo o la luz solar. Si están muy sucios, un poco de vinagre blanco en un paño funciona bien para manchas difíciles sin el riesgo de amarilleamiento. Mantenlos fuera del sol mientras se secan, ya que la luz UV es lo que realmente causa ese tinte amarillo con el tiempo.
Tu respuesta
Iniciar sesiónpara responder.