El amarillamiento puede ser más que solo exceso de agua, aunque ese sea realmente el culpable más común. Pero antes de entrar en pánico, déjame desglosar esto: si regaste 3 veces en un mes y el cacto está cerca de una ventana (bastante luz), hay aquí dos escenarios probables. Uno es justamente la pudrición de raíz, que comienza precisamente con ese cambio de color amarillento. El otro es falta de nutrientes o un fotoperiodo extraño - a veces una ventana con mucha luz solar directa en verano, seguida de poca luz cuando cambian las estaciones, causa este efecto. La tuna es más resistente que muchos cactos, así que no está propiamente muriendo lentamente, pero necesitas actuar rápido.
Primero, mete el dedo bien profundo en la tierra - si está muy húmeda u huele a moho, el agua es el problema y tienes que parar casi completamente. Deja pasar unas 2 a 3 semanas sin regar nada, ni una gota. Después, cuando toques la tierra y parezca completamente seca (bien seca de verdad), solo ahí riego de nuevo, y solo lo suficiente para humedecer. Segundo, verifica si la maceta tiene agujeros de drenaje - muchas no tienen y el agua queda retenida. Si no tiene, considera cambiar de maceta. Si la tierra está muy compacta o con tierra normal en lugar de sustrato específico para cactos, ese es otro problema: la tierra para plantas normales retiene demasiada agua. Un buen mix para tuna es arena gruesa, perlita y un poco de turba o tierra de cacto.
Si la tierra está seca de verdad y el agua no es el problema, entonces puedes estar mirando una deficiencia de nutrientes o estrés por luz. Intenta mover la maceta un poco (tal vez no directamente en la ventana más calurosa del día) y, cuando vuelvas a regar en 3 semanas, añade un fertilizante muy diluido para cactos - pero solo una vez. Espera uno o dos meses más antes de fertilizar de nuevo. El cacto puede recuperarse, pero esto va a demorar.