La pudrición fúngica o bacteriana probablemente esté ocurriendo incluso con riego ligero, especialmente si la humedad es alta donde la tienes. Las plantas de jade son tolerantes a la sequía, pero también son susceptibles a la pudrición de raíces cuando las condiciones se mantienen húmedas - y aquí está lo que la mayoría de la gente se pierde: aunque tu sustrato drene rápido, si la maceta está en un platillo o bandeja que retiene agua estancada, o si la estás regando por aspersión ocasionalmente, las hojas pueden mantenerse mojadas el tiempo suficiente para que los patógenos se establezcan. Las ventanas orientadas al sur son excelentes para la luz, pero si ese lugar se calienta y se vuelve húmedo (como por un humidificador cercano o simplemente por la humedad general del verano), crea la tormenta perfecta para problemas fúngicos.
Reduciría el riego inmediatamente - quizás cada tres semanas o más - y asegúrate de no dejar agua bajo la maceta. Si las partes blandas ya son extensas, podrías necesitar trasplantarla a sustrato fresco y seco, y quitar cualquier raíz blanda o ennegrecida. Las plantas de jade se recuperan bastante bien una vez que detienes el problema de humedad, pero tienes que atraparlo antes de que demasiado del sistema radicular se vea comprometido. Si sigue propagándose incluso después de que reduces el riego, te toca propagar hojas sanas y empezar de cero porque las raíces podrían estar totalmente dañadas.