Después de once años el sensor probablemente sigue siendo funcional, pero sí, los PIR se degradan con el tiempo. Lo primero y más fácil es limpiar bien la lente frontal, que se llena de polvo del pasillo y eso reduce un montón la sensibilidad. Usa un trapo suave o una gasa sin frotar demasiado. También comprueba que no haya cambios en el sitio donde está instalado: si antes había una ventana y ahora hay una cortina gruesa, o si el radiador calienta más de lo que hacía, eso afecta al sensor porque el PIR detecta cambios de calor infrarrojo, no solo movimiento.
Si después de limpiar sigue igual, échale un vistazo a los ajustes. Muchos detectores PIR tienen una ruleta o botón para aumentar la sensibilidad y otro para el tiempo de retardo, y a veces se mueven sin darte cuenta o se cambian accidentalmente. Si los ajustes están bien y la lente está limpia, entonces es probable que el componente interior esté realmente gastado. A esas alturas, es más económico cambiar el detector completo que intentar repararlo. Los hay bastante baratos y la instalación es sencilla si el anterior está correctamente cableado.