Llévalo a un veterinario especializado en aves lo antes posible. Dos semanas de silencio total en un loro gris africano que hablaba constantemente no es normal, y aunque coma y se mueva, podría estar ocultando un problema serio como una infección respiratoria, daño en los nervios vocales o incluso estrés grave que está comprometiendo su salud general.
Mientras tanto, observa bien si notas otros cambios: respira de forma extraña, tiene las fosas nasales obstruidas, hace movimientos raros con la cabeza, parece más perezoso de lo habitual o ha cambiado sus hábitos de sueño. Incluso un cambio de ubicación de la jaula, un cambio de rutina, la pérdida de un compañero o ruidos fuertes pueden causar estrés que se manifiesta así. Pero dado el tiempo que ha pasado, no es cuestión de esperar y confiar en que se le pase solo.
El otro aspecto es que estos loros viven muchísimo tiempo y desarrollan vínculos muy fuertes con sus humanos, así que el silencio repentino siempre es una señal de alerta. No tiene por qué ser grave, pero merece una visita profesional para descartar problemas físicos antes de pensar en factores conductuales.