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La cosa es que no siempre son uno u otro, muchas veces andan los dos juntos. Los insectos como los gusanos blancos o las langostas destruyen el pasto directamente, pero las enfermedades fúngicas tipo el tizón o la roya también dejan el jardín hecho un desastre. La mejor forma de saber qué tenés es mirar bien el pasto: si ves bichitos o daño en forma de senderos, son plagas; si el pasto se pone marrón o amarillo sin que veas nada, probablemente sea un hongo. En cualquier caso, lo primero es mantener el riego y la altura del corte decente, eso previene bastante.
Si ves manchas secas o amarillentas pero el pasto sigue ahí (no está comido), es casi seguro que es hongo - especialmente en zonas con mucha humedad o si riegas de noche. Lo del insecto es más obvio porque ves el daño masticado y el pasto literalmente desaparece.
¿Ya revisaste el pasto de cerca con una lupa o al menos agachándote bien? Porque lo que muchos no consideran es que a veces tienes ambas cosas a la vez, y si solo tratas los insectos con un químico fuerte sin revisar si hay hongo, el problema se agrava porque el fungicida no es lo mismo que un insecticida. Yo suelo arrancar un pedacito del pasto enfermo y mirarlo con luz: si el tallo está podrido o tiene como un polvo grisáceo, es enfermedad; si directamente está masticado o hay bichitos alrededor, es plaga.
Lo que nadie menciona es que muchas veces los insectos débilitan el pasto y eso abre la puerta a hongos secundarios - así que aunque veas bichos, la enfermedad puede ser el problema más gordo! Comprueba si al arrancar el pasto sale fácil o si tiene las raíces podridas, eso te da una pista brutal de si es hongo establecido.
Para saber qué tienes exactamente, lo mejor es sacar un trozo de césped afectado (raíces incluidas) y meterlo en una bolsa de plástico húmeda un par de días. Si ves que aparecen hongos visibles o un moho blanco/gris alrededor de las raíces, es enfermedad fúngica. Si en cambio encuentras larvas, gusanos o insectos adultos en el suelo o bajo el manto vegetal, ahí está tu culpable. El truco es no confundir los síntomas visuales con la causa real: un pasto amarillento puede ser por hongos, por falta de riego, o por que los insectos ya se comieron todo debajo y el césped simplemente se está muriendo de hambre.
Lo que muchas veces pasa es que intentas solucionar un problema sin haber identificado bien cuál es, y acabas tirando dinero en tratamientos que no funcionan. Si aplicas fungicida pero tienes gusanos blancos, no va a servir de nada. Igual al revés: si tratas insectos cuando lo tuyo es un hongo, el moho sigue expandiéndose mientras tanto. Un detalle que importa: si la zona afectada está en un lugar con sombra o donde el agua se acumula, apunta más a hongo. Si es en una zona con mucho tránsito o donde ves agujeros pequeñitos en el suelo, probable que sean larvas de insecto.
No es que tengas que elegir entre una cosa u otra, pero lo que casi nadie comenta es que si el pasto ya está débil o pisoteado, los hongos avanzan mucho más rápido incluso sin exceso de humedad. Revisa primero si hay bichos visibles (levanta un trozo de césped) y luego observa si las zonas dañadas tienen ese olor raro a moho - eso te dice si hay hongo de verdad.
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