La acumulación de inventario que se ve en los lotes de distribuidores es real, pero yo matizaría un poco el argumento de que esto es puramente un debilitamiento de la demanda. Lo que realmente está pasando es más complejo: Toyota aumentó significativamente la producción después del desabastecimiento en la cadena de suministro, y ahora está lidiando con el desfase entre las decisiones de fabricación tomadas hace meses y las condiciones actuales del mercado. La empresa sobrestimó la rapidez con que la demanda se mantendría firme, especialmente con las tasas de interés elevadas y los cambios en los patrones de gasto del consumidor. Así que no es solo que menos gente quiera Toyotas; es que los pronósticos de producción fueron demasiado optimistas.
También hay un elemento de temporada que vale la pena considerar. Agosto tiende a ser un mes más lento en toda la industria mientras los distribuidores se preparan para la llegada de los nuevos modelos. Los números de Toyota probablemente se ven peor de lo que son cuando los comparas mes a mes sin tener en cuenta los patrones estacionales. Dicho esto, la demanda global más débil es real, especialmente en mercados como China donde la competencia es feroz y la adopción de vehículos eléctricos está superando la velocidad de transición de los fabricantes tradicionales.
El ángulo del poder de negociación de la pregunta es bastante sólido. Más inventario acumulado sí les da a los compradores espacio para negociar, y los distribuidores están motivados a mover unidades. Pero esta situación también sugiere que Toyota (como la mayoría de fabricantes legacy) está en una carrera para ajustar la producción y la mezcla de productos mientras gestiona la transición a la electrificación, que es costosa y complicada.