Los periquitos australianos muerden por varias razones, y no siempre es señal de enfermedad. A menudo es agresión territorial: simplemente está defendiendo su jaula y la ha asumido como su espacio. También puede haber excitación hormonal, especialmente si el ave ha alcanzado la madurez sexual (aproximadamente a los seis meses o un año). A veces los mordiscos son la forma que tiene el periquito de llamar tu atención o marcar límites si se siente dominante en la casa.
Vale la pena revisar las condiciones de mantenimiento, pero morder en sí no siempre indica problemas de salud. Comprueba si el ave tiene suficiente espacio en la jaula, si el ciclo de luz es adecuado (los periquitos necesitan alrededor de 10 a 12 horas de luz), si tiene juguetes y variedad en la alimentación. Si en otros aspectos el periquito es activo, tiene buen apetito y buenas plumas, el problema es probablemente de comportamiento.
Para deshabituarlo de morder, no metas los dedos en la jaula así de repente: déjalo acostumbrarse a los movimientos de tu mano desde la distancia. Ofrécele golosinas con una palita o a través de los barrotes, no con los dedos. Cuando lo agarres, hazlo con confianza y calma, sin movimientos bruscos. Si muerde, no grites ni te retraigas, simplemente devuélvelo a su lugar con suavidad. Con el tiempo, si le demuestras que no eres un enemigo ni una presa, y le das libertad de elección (sin forzarlo), la agresión normalmente desaparece.