Básicamente tenés un problema de coordinación entre potencia y control, y los compañeros de arriba tocaron partes del asunto pero no cuadraron bien. El pie de apoyo sí importa, pero el verdadero culpable cuando querés tirar fuerte es que acelerás el movimiento antes de tener el cuerpo alineado. Tu cuerpo intenta meter más energía y automáticamente se desestabiliza, entonces la pelota sale disparada en cualquier lado. La tensión del tobillo que menciona uno arriba también juega, pero es síntoma, no causa.
Lo que te recomiendo es separar esto en dos fases de entrenamiento. Primero trabaja los remates a media potencia durante dos semanas, buscando que todos salgan exacto donde mirás - ni uno desviado. Ojo que aquí no estás siendo lento, sino calibrado. Mientras hacés esto, trabajá la estabilidad del pie de apoyo: cuando golpeás, ese pie tiene que estar fijo y apenas adelantado respecto a la pelota, como un punto de anclaje. Después subí la intensidad poco a poco, pero manteniendo la forma.
Una vez que incorpores eso, los remates fuertes van a salir naturales porque tu cuerpo va a tener la estructura correcta antes de meter potencia. Lo que probablemente te pasa ahora es que los tres entrenamientos por semana te ayudan, pero si estás reforzando el movimiento incorrecto, avanzás muy lentamente. Mejor menos veces a la semana si en cada sesión revisás técnica de verdad.