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Lo que te va a ayudar más es practicar el remate lento primero, enfocándote en que el pie de apoyo quede bien colocado (al lado de la pelota, no atrás) y que sigas la trayectoria con la mirada hasta el final. Una vez tengas eso down, después sí aumentas la potencia manteniendo esa posición, porque la mayoría de la gente pierde precisión cuando acelera sin tener la base clara. ¿Normalmente cuando tirás fuerte sentís que se te va hacia un lado? Eso casi siempre es por el pie de apoyo que está mal puesto, no tanto por la técnica del golpe en sí.

jugador61 asker Sí, se me va bastante hacia la derecha cuando tiro fuerte. Voy a enfocarmé en la posición del pie de apoyo primero.

No creo que sea solo cuestión de práctica descontrolada, porque entonces estarías reforzando malos hábitos! La clave es que cuando querés tirar fuerte, tu cuerpo intenta meter más potencia pero pierdes el control del interior del pie, así que intenta esto: practica los remates con el interior pero primero hacia una pared o portería desde muy cerca (2-3 metros) y concéntrate en que el impacto sea limpio y centrado en esa zona plana del pie, no con los dedos. Una vez que domines eso a distancia corta, recién sube la intensidad. La diferencia es brutal porque entrenas la memoria muscular correcta desde el principio, no intentas arreglarlo después cuando ya estás acelerado.

el tema no es solo el pie de apoyo o la velocidad de entrenamiento, sino que muchas veces uno apunta mal porque tensa demasiado el tobillo en el momento del impacto! probá hacer series donde golpees la pelota con el interior del pie pero dejando la articulación relajada, casi como si fuera un péndulo, y vas a notar que la presición mejora un montón aunque estés buscando potencia.

El error más común es asumir que más fuerza = más precisión, cuando en realidad es al revés: los golpes fuertes salen imprecisos porque acelerás el pie demasiado rápido y pierdes el contacto limpio con la pelota. Prueba esto: antes de entrenar, haz 10 minutos de remates desde 5-6 metros pero obligándote a golpear al 60% de tu potencia máxima, fijándote solo en que el interior del pie toque la pelota de frente (no de costado). Una vez que eso te salga automático, sube intensidad. Es raro pero funciona mejor que practicar directamente los disparos a tope, porque tu musculo entrenador aprende la trayectoria correcta primero y luego la velocidad se añade sola sin destrozar la técnica.

Básicamente tenés un problema de coordinación entre potencia y control, y los compañeros de arriba tocaron partes del asunto pero no cuadraron bien. El pie de apoyo sí importa, pero el verdadero culpable cuando querés tirar fuerte es que acelerás el movimiento antes de tener el cuerpo alineado. Tu cuerpo intenta meter más energía y automáticamente se desestabiliza, entonces la pelota sale disparada en cualquier lado. La tensión del tobillo que menciona uno arriba también juega, pero es síntoma, no causa.

Lo que te recomiendo es separar esto en dos fases de entrenamiento. Primero trabaja los remates a media potencia durante dos semanas, buscando que todos salgan exacto donde mirás - ni uno desviado. Ojo que aquí no estás siendo lento, sino calibrado. Mientras hacés esto, trabajá la estabilidad del pie de apoyo: cuando golpeás, ese pie tiene que estar fijo y apenas adelantado respecto a la pelota, como un punto de anclaje. Después subí la intensidad poco a poco, pero manteniendo la forma.

Una vez que incorpores eso, los remates fuertes van a salir naturales porque tu cuerpo va a tener la estructura correcta antes de meter potencia. Lo que probablemente te pasa ahora es que los tres entrenamientos por semana te ayudan, pero si estás reforzando el movimiento incorrecto, avanzás muy lentamente. Mejor menos veces a la semana si en cada sesión revisás técnica de verdad.

Cuando me pasa algo parecido con un movimiento que requiere precisión y potencia a la vez, me doy cuenta de que la tensión es el enemigo número uno, así que lo que funciona es desacelerar deliberadamente los últimos centímetros antes del impacto, como si el pie tuviera que "acariciar" la pelota en el último momento aunque vaya rápido. Probá a filmarte o pedile a alguien que te grabe desde un lado para ver si el tobillo se te está rigidizando justo antes de golpear, porque muchas veces uno ni se da cuenta de esa tensión involuntaria.

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