La urgencia aquí está un poco exagerada: no se trata de una emergencia a mitad de la noche en domingo, sino de una revisión planificada que es mejor hacer en otoño, antes de la temporada de calefacción. Las radiadores y tuberías realmente necesitan atención, pero más bien desde el punto de vista de la prevención.
El problema principal es que con el tiempo en los sistemas de calefacción se acumula óxido, bolsas de aire y depósitos que reducen la transferencia de calor. Los radiadores comienzan a calentar de forma desigual o dejan de funcionar completamente en los pisos inferiores. Las tuberías pueden oxidarse por dentro, se desarrolla corrosión, aparecen microgrietas que eventualmente causan fugas. Si el apartamento se filtra a los vecinos de abajo, después hay que resolver todo a través de juzgados y seguros, y es caro y tarda mucho tiempo. También puede pasar que se congele el sistema en una parte no calefaccionada de la casa o en el sótano, y entonces toda la columna de tuberías deja de funcionar.
La revisión es simple: enciende el radiador a partir de septiembre-octubre y tócalo arriba y abajo: debe estar caliente en todas partes. Si la parte superior está fría, hay aire atrapado, necesitas sangrar a través de la válvula de purga de Mayevski. Mira debajo del fregadero en las tuberías visibles: no hay fugas, manchas de óxido o depósitos blancos. Si los radiadores están fríos, hay fugas, o escuchas ruidos extraños en las tuberías cuando se enciende la calefacción, llama a un técnico. Por tu cuenta solo puedes liberar el aire; lo demás es mejor dejarlo en manos de un profesional.