Una cosa que te advierto: no des por sentado que el bicarbonato de sodio solo lo hará todo con la misma efectividad. Aprendí esto a la fuerza cuando intenté usarlo en una estufa grasosa sin ningún líquido - simplemente se quedó ahí sin hacer nada hasta que lo convertí en una pasta con agua. Eso es en realidad la clave para entender por qué funciona tan efectivamente.
La pasta es donde ocurre la magia. Cuando mezclas bicarbonato de sodio con agua (o mejor aún, con algo ácido como vinagre), estás creando condiciones para reacciones químicas reales, no solo fricción mecánica. La ligera alcalinidad ayuda a saponificar los aceites y la grasa, esencialmente convirtiéndolos en sustancias parecidas al jabón que se enjuagan fácilmente. Las partículas abrasivas te dan esa acción de fricción física, pero son lo suficientemente suaves para no rayar la mayoría de las superficies. En mi horno, he encontrado que dejar una pasta de bicarbonato durante 15-20 minutos hace mucho más trabajo que frotar inmediatamente - la química está haciendo el trabajo pesado mientras tú estás haciendo otra cosa.
La razón por la que a menudo supera a los limpiadores comerciales es en parte porque esos productos se basan en químicos más fuertes y surfactantes que pueden dañar los acabados o dejar residuos. El bicarbonato de sodio es simplemente genuinamente efectivo para la mayoría de la suciedad doméstica sin las desventajas. Para acumulaciones realmente difíciles, combinarlo con un ácido (el vinagre funciona muy bien, o incluso jugo de limón) crea burbujas de CO2 que ayudan a levantar los residuos de las grietas. Esa acción de efervescencia es satisfactoria de ver, pero también está haciendo un trabajo real rompiendo los desastres pegados.