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★ Mejor respuesta

Creo que el problema no está tanto en las propias palomas, sino en cómo las alimentamos. Cuando la gente les da comida frecuentemente y en grandes cantidades, los pájaros pierden la cautela y empiezan a comportarse como verdigos mendigos: picotean más agresivamente porque la competencia por la comida aumenta y el hambre no les asusta. Además, se acostumbran rápidamente a las manos y dejan de percibir al humano como una amenaza, así que se vuelven más atrevidas.

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