Los cítricos entran en ciclos de alternancia después de cierta edad, especialmente cuando pasan de la fase juvenil a la productiva, y tu árbol ya está en ese momento crítico. Lo que te está pasando es probablemente una combinación de cosas, pero la más probable es que estés regando demasiado. Dos días entre riego es bastante frecuente para un árbol ya establecido, más aún en julio cuando el calor es fuerte pero el árbol necesita menos humedad para concentrarse en la fructificación. Los cítricos tienen una particularidad: requieren un período de estrés moderado por sequía para activar la floración y cuajado de frutos. Si siempre está con el suelo húmedo, el árbol sigue creciendo vegetativamente en lugar de reproducirse.
Acá va un truco que pocos mencionan: en lugar de regar cada dos días, probá pasar a riego cada 4 o 5 días y revisa el suelo antes de hacerlo. Mete el dedo unos 10 centímetros; si siente húmedo todavía, espera. Con la temperatura de julio, el suelo retiene agua más tiempo de lo que creés. Además, aunque la tierra se vea bien, después de tres años el suelo puede tener un exceso de nitrógeno acumulado (sobre todo si alguna vez pusiste fertilizante frecuentemente), que favorece hojas pero no frutos. Podría valer la pena hacer un análisis rápido del suelo o simplemente reducir fertilizante nitrogenado hasta el próximo invierno y enfocarte en un aporte de fósforo y potasio para estimular fructificación.
No es que tu árbol esté enfermo, es que le estás dando demasiado de lo que no necesita en este momento. Aflojá el riego, mantén la exposición al sol que ya tiene, y en un par de meses deberías ver cambios. Si seguís sin frutos para fin de año, recién ahí consideraría otras causas.