El revestimiento de plástico se está descomponiendo de verdad. Esos polímeros no estaban diseñados para soportar cambios constantes de temperatura entre llenados con agua caliente y almacenamiento frío, especialmente después de un año completo de uso diario. El olor que estás detectando son compuestos orgánicos volátiles (COV) que se liberan mientras el material se degrada. No estás siendo paranoica, tu nariz está captando un proceso químico real.
Pero aquí va lo importante: la mayoría de la gente se enfoca en limpiar la botella en sí, pero se pierden que el revestimiento es la fuente. Frotar y bicarbonato de sodio no van a ayudar porque la degradación está ocurriendo dentro de la estructura del polímero, no en la superficie. Lo que realmente funciona es hacer que la botella se desgasifique más rápido. Déjala destapada bajo la luz solar directa unas horas al día durante una o dos semanas. El calor y la luz ultravioleta aceleran la liberación de esos compuestos y luego simplemente se disipan. Algunos también reportan éxito pasándola por el lavavajillas a temperatura alta repetidas veces, aunque eso puede acelerar la degradación aún más.
El verdadero problema es que una vez que un revestimiento de plástico empieza a descomponerse, estás en una batalla perdida. Incluso si logras que el olor desaparezca más o menos, va a volver. Si quieres esta botella a largo plazo, podrías considerar reemplazarla por una que sea acero inoxidable por dentro, o cambiar a vidrio. Una botella de acero inoxidable decente sin revestimiento suele costar lo mismo que lo que gastaste en esa y realmente dura.