Tuve una situación parecida con mi gato: todo parecía estar bien, la arenero limpia, y empezó a orinar en varios lugares. Resultó que tenía una simple cistitis, que al principio no noté. Por eso el consejo de arriba sobre ir al veterinario no es paranoia, es una necesidad real. Ante cambios repentinos en el comportamiento del animal, lo primero es descartar las causas médicas.
Paralelamente con la visita al veterinario, fíjate en los detalles: ¿el gato orina en la arenero de alguna forma o la evita completamente? ¿Orina de pie o intenta agacharse? Esto le ayudará al veterinario a determinar el diagnóstico. También revisa si cambió el olor de la orina: si huele más fuerte de lo normal o tiene sangre, es claramente una señal de que algo no anda bien. A los 7 años el gato todavía es joven, los problemas por edad normalmente aparecen después, pero las inflamaciones del sistema urinario a esta edad no son nada raras, especialmente en machos castrados.
Si los análisis no revelan nada grave, entonces busca por el lado del estrés o causas de comportamiento. Pero sin una visita al veterinario es inútil especular: podrías pasar por alto un problema real.