Es un problema muy frecuente. Cuando quedan pocas piezas, la posición parece simple, y el cerebro se relaja justo cuando necesitas máxima concentración. Además, el endgame requiere habilidades completamente diferentes: ahí importan el rey, los peones, los tiempos, la regla del cuadrado. Es fácil perder la vigilancia si todo el mediojuego lo jugaste de forma activa y agresiva.
Empieza por estudiar los endgames básicos. Rey y peón contra rey, endgames sencillos de torre, finales de peones: no es teoría aburrida, son herramientas que te libran de errores tontos. Cuando sabes que en una posición de rey más peón debes ganar, no te pondrás a hacer movimientos sin sentido por falta de confianza. Resuelve ejercicios de endgame: hay montones de aplicaciones y libros, ocupan 15-20 minutos al día.
Lo segundo es psicológico. Si ganaste el mediojuego y sientes que empiezas a apresurarte o relajarte, haz una pausa antes del endgame. Literalmente toma conciencia: ahora todo cambia, necesito otra estrategia. Cambia a un cálculo lento de cada movimiento, no confíes en la intuición. Mucha gente pierde la ventaja simplemente porque empieza a jugar en piloto automático. Incluso en una posición ganadora necesitas seriedad.