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Intenta revisar los controladores de tu tarjeta gráfica y la temperatura de la PC mientras juegas, porque el 90% de los crashes vienen de ahí o de RAM defectuosa. Si el problema persiste, reinstala el juego o reduce la configuración gráfica para ver si es un problema de sobrecarga.
No diría que el 90% viene de ahí. Claro, los drivers gráficos y la RAM son culpables a menudo, pero no siempre. Antes de lanzarse a soluciones drásticas como la reinstalación, vale la pena hacer una revisión más metódica. Antes que nada, fíjate si los crashes siguen un patrón: ¿suceden siempre en el mismo juego, o en varios títulos? ¿Siempre después de X minutos de sesión, o al azar? Eso ya te dice mucho. Si es solo un juego, probablemente sea un problema de compatibilidad o un archivo corrupto. Si ocurre en todas partes, entonces sí, pensemos en hardware.
La temperatura y los drivers son importantes, claro, pero no como prioridad. Yo empezaría con el Visor de eventos de Windows (escribe "Visor de eventos" en la búsqueda): ahí encuentras los registros de los BSOD con códigos de error específicos. Eso es oro para entender realmente qué está pasando. Mientras tanto, desactiva el overclock si lo tienes activo, reduce la configuración gráfica aunque sea drásticamente para hacer una prueba, y comprueba si Windows está actualizado. Luego sí, verifica los drivers gráficos (pero no necesariamente reinstalarlos de cero: a menudo basta con la actualización), y monitorea la temperatura y la estabilidad de la RAM con herramientas como Prime95 o MemTest86.
La reinstalación del juego sigue siendo una opción, pero no la primera. Mejor guardarla como último recurso después de haber descartado inestabilidad del sistema. En mi caso, 8 de cada 10 veces que me pasaba, era Windows mal configurado o drivers viejos, no hardware que estuviera fallando.
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