El culpable más probable después de dos años es la degradación de la batería, pero antes de asumir que ya no sirven, verifica si el problema podría estar en el estuche de carga. Si la batería del estuche se está muriendo, no cargará completamente los auriculares aunque estén bien. Intenta cargar el estuche un ciclo completo y ve si eso marca diferencia. También revisa tus configuraciones de Bluetooth: si tu teléfono está buscando otros dispositivos o si los auriculares están conectados a múltiples dispositivos simultáneamente, eso drena la batería más rápido que el uso normal.
Más allá de eso, hay algunas configuraciones que vale la pena revisar. Algunos auriculares tienen cancelación de ruido o modos de sonido ambiental que consumen significativamente más energía, así que si has estado usando esos más recientemente, eso podría explicar la caída. Lo mismo aplica para la configuración de códecs en dispositivos Samsung: códecs de audio de mayor calidad como SSC (Samsung Scalable Codec) drenan la batería más rápido que los estándar. Puedes cambiar a un códec de menor calidad en la configuración de Bluetooth de tu teléfono y ver si eso ayuda.
Si nada de eso funciona, probablemente estés viendo degradación genuina de la batería. Las baterías de litio en los auriculares se degradan con el tiempo y con los ciclos de carga, y dos años de uso regular es aproximadamente cuando esperarías ver un declive notable. En ese punto tus opciones son básicamente reemplazar la batería si Samsung ofrece ese servicio, intentar un reinicio de fábrica a través de su app si aún no lo has hecho, o aceptar que tuvieron una vida útil decente. Algunas personas han tenido suerte dejando que los auriculares se descarguen completamente y luego haciendo un ciclo de recarga completo, aunque es poco probable que funcione.