No dejes la impresora encendida todo el tiempo pensando que eso lo resuelve, porque en realidad lo que la daña es el período parado. La tinta en los cartuchos no es solo pigmento disuelto - es una mezcla compleja con agua, solventes y aditivos químicos. Cuando la impresora se queda apagada por semanas, especialmente en un ambiente seco o caliente, el agua y los solventes más volátiles se evaporan gradualmente. Eso hace que la tinta se concentre y espese en las cámaras de impresión y en los inyectores del cabezal, formando una especie de costra seca que bloquea el paso.
Además, la tinta se oxida lentamente con el tiempo, principalmente la parte de los pigmentos. Es como cuando dejas pintura de pared abierta - se va endureciendo y pierde fluidez. En los cartuchos sellados la tinta tarda más en hacerlo, pero en los inyectores del cabezal, que tienen contacto con aire, el proceso es más rápido. La combinación de evaporación + oxidación + sedimentación de las partículas de pigmento crea un atasco bastante molesto. No es una reacción química agresiva tipo explosión, sino un proceso degradativo natural que lo seca todo.
La mejor forma de evitarlo es encender la impresora de vez en cuando, incluso una vez al mes, para hacer circular la tinta por los ductos e inyectores. Cuando ya está atascada, entonces necesitas ejecutar el ciclo de limpieza de HP varias veces seguidas (normalmente en el panel de control tienes esa opción), o en casos más severos dejar agua destilada actuando en los inyectores durante algunas horas antes de intentarlo de nuevo.