Lo primero sería hablar con calma con tu hijo para entender qué le pasa, porque a veces los niños hablan mucho cuando están ansiosos, aburridos o necesitan atención, no siempre es falta de disciplina. Si ves que también tiene dificultades para concentrarse en otras situaciones, duerme mal o se mueve constantemente, pues sí, estaría bien que lo viese un profesional, pero antes yo intentaría establecer límites claros en casa y en el colegio (como señales visuales para recordarle que baje el volumen) y ver si con eso mejora. A los 10 años todavía tienen mucha energía y algunos niños necesitan más movimiento y estimulación que otros, así que no te agobies demasiado, pero si persiste después de algunos cambios, entonces sí merece la pena consultarlo!