No metas la interior de la olla al lavaplatos, aunque técnicamente el esmalte pueda resistirlo. La razón es que los ciclos calientes repetidos y el detergente fuerte pueden opacificar ese acabado rojo hermoso con el tiempo, y una vez que empieza a verse turbio o manchado ahí adentro, es difícil restaurarlo. El exterior y la tapa puedes meter al lavaplatos si realmente quieres, pero honestamente tu olla de guiso se merece mejor trato que ese.
Lavar a mano te toma quizá dos minutos si lo haces bien - solo pásale un trapo mientras todavía está caliente con agua jabonosa caliente y una esponja suave, luego sécala. He visto demasiadas piezas hermosas perder su brillo porque la gente fue floja con eso. Tu olla no es como una olla normal; es una inversión que te va a durar más que la mayoría de las cosas en tu cocina si la tratas decente. El esmalte no es como el sazonado del hierro colado crudo que necesita protección - es una capa protectora en sí misma, pero eso no significa que el lavaplatos sea la mejor opción solo porque *pueda* sobrevivirlo.