Olvídate de las cortinas blackout normales si el espacio es chiquito, porque aunque controlan el calor bien, cuando las abris ocupan un montón de lugar a los costados y terminás perdiendo metros que no tenés. El detalle que nadie menciona es que muchos paneles japoneses que ves en las tiendas son cualquiera, tienen tela floja que no bloquea nada. Tenés que fijarte específicamente en el grosor de la tela y el tipo de tejido, porque eso es lo que realmente hace la diferencia con la temperatura.
Los rollers compactos con tela blackout son probablemente tu mejor opción si querés simplicidad y ocupan casi nada. Yo misma los usé en mi cocina que mira al norte y el cambio fue notable, sobre todo en las tardes. Eso sí, si te animás con los paneles japoneses, buscá los que tienen capas dobles de tela con un material reflectante adentro. Suena complicado pero encontrás varios en las tiendas, y esos sí mantienen la temperatura bastante mejor que los simples.
Lo que yo haría en tu lugar es combinar: un roller blackout para el control total cuando necesitás oscuridad (y ocupa prácticamente nada), más una película reflectante por afuera de la ventana. Las películas esas son baratas, se ponen fácil y hacen una diferencia loca con el calor que entra al atardecer. Probá primero con el roller, porque es lo menos commitido, y si seguís queriendo más control de temperatura, le agregás la película. La verdad es que después de las tres de la tarde en una habitación pequeña orientada al oeste, cada grado que puedas sacarle al ambiente cuenta.