El español me parece la opción más lógica de estas tres. Es más simple en cuanto a la gramática: no tiene esos casos tan complicados como el alemán, y la pronunciación es mucho más clara que en francés, donde no se lee la mitad de las letras. Además, el español ahora está mucho más extendido, se habla en un montón de países de América Latina y España, así que practicar será más fácil. En cuanto a carrera profesional, también se ve bien: la demanda de español está creciendo.
El alemán es un clásico, por supuesto, especialmente si tu hijo después quiere estudiar en universidades técnicas o trabajar en campos de ingeniería, donde este idioma todavía goza de prestigio. Pero aprenderlo es más difícil, la gramática es seria, hay muchas excepciones. El francés ni siquiera te lo recomendaría: es un idioma hermoso, sin duda, pero la pronunciación es complicadísima, las reglas de lectura son contradictorias, y tiene menos aplicación práctica en la vida cotidiana que el español o el alemán.
Un punto más: piensa si tienes la posibilidad de ayudar a tu hijo con sus estudios. Si tú o alguien cercano conocen aunque sea un poco uno de estos idiomas, eso es una gran ventaja. Me parece que para un alumno de quinto grado, el español es la opción óptima entre la facilidad de aprendizaje y la utilidad real. Pero si en tu familia tienen conexiones con Alemania o el niño claramente se siente atraído por la tecnología, el alemán puede ser más interesante.