El dato de los 44 mil millones es correcto, pero la onda con los despidos fue más caótica de lo que parece: no solo tiró a gente de moderación, sino que también se fueron muchísimos ingenieros y técnicos que mantenían la infraestructura funcionando, lo cual causó que la plataforma se volviera bastante inestable durante meses. Además de eso implementó cambios radicales como el sistema de verificación de pago (Twitter Blue), redujo drasticamente el acceso a la API para desarrolladores externos, y cambió los algoritmos de recomendación, lo que alteró completamente cómo se veía el timeline para la mayoría de usuarios.
Lo que algunos no mencionan es que todo esto pasó mientras Musk intentaba financiar la compra con deuda, así que estaba bajo presión constante para hacerla rentable rápido. El resultado fue una especie de caída en cascada: algunos usuarios se fueron a plataformas como Bluesky, otros simplemente pasaron menos tiempo ahí, y la publicidad se resintió porque muchas marcas no querían estar en un lugar tan incierto. No es que Twitter haya colapsado completamente, pero definitivamente perdió relevancia en comparación con antes.