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Lo que probablemente está pasando es que estés usando demasiada agua o que mezcles los colores directamente en la paleta sin un método ordenado. Con acrílicos la clave es empezar con muy poco pigmento y ir agregando el color de a poco, porque estos se secan rápido y pierden intensidad si los revuelves demasiado tiempo. También importa la cantidad de agua: si agregás mucha, los colores quedan transparentes y apagados.

Un truco que ayuda es mezclar primero los dos tonos base y después si necesitás ajustar la claridad u oscuridad, hacerlo con un tercero. Los videos que ves donde sale "perfecto" casi siempre es porque esos artistas ya saben exactamente cuánta agua y pigmento necesitan, es experiencia más que magia. Probá con paletas más chicas, hacé pruebas en un papel aparte antes de ponerlo en tu obra, y no revuelvas más de lo necesario.

El problema casi siempre es la proporción agua-pigmento, así que antes de nada probá reducir dramáticamente el agua cuando mezclás. Con acrílicos necesitás una consistencia como la de la crema, no aguada, para que los tonos salgan vibrantes y cubrientes. Además, si querés tonos específicos, mezclá primero dos colores base en la paleta, verificá el resultado en un papel aparte antes de aplicar, y recién ahí ajustá agregando más de uno u otro - eso te evita esas mezclas turbias que pasan cuando probás de todo a la vez en el mismo lugar.

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