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El punto no es solo la temperatura que establecer, sino cómo la usas durante el día. Si mantienes el aire acondicionado a 26-27°C todo el día sigues gastando un montón, porque el sistema nunca descansa. Mucho más efectivo es programarlo: de noche puedes bajar a 24-25°C cuando duermes (el cuerpo necesita frío para dormir bien), pero de día cuando estás fuera de casa o de todas formas menos activo, mantenlo a 27-28°C o apágalo del todo si puedes. La diferencia de consumo entre mantener una temperatura fija durante 8 horas y gestionarla por franjas horarias es bastante.

Otra cosa que la gente subestima es el diferencial. No es tanto la temperatura absoluta lo que marca la diferencia en el consumo, sino cuánto "salto" haces respecto al exterior. Si fuera hay 35°C y tú dentro pones 22°C, el aire acondicionado trabaja como un loco para cerrar esa brecha. Si en cambio mantienes 28-29°C, la carga es mucho más ligera. Obviamente no puedes vivir a 35 grados, pero esto explica por qué esa franja de 26-28°C es realmente un buen compromiso: es bastante cómodo sin disparar el consumo energético.

En verano se trata de encontrar un equilibrio entre comodidad y consumo. La mayoría de los expertos dice que 26-27°C es el punto ideal: lo bastante fresco para estar cómodo, pero no tan bajo como para disparar el consumo del aire acondicionado. Si estás en casa solo durante el día, también puedes llegar a 28°C sin que se vuelva insoportable.

Lo que realmente marca la diferencia es no encender el aire cuando no es necesario. Los ventiladores de techo o de pie consumen una fracción de lo que gasta un aire acondicionado, sobre todo si las temperaturas externas bajan por la noche. Si tienes una unidad invertible, úsala bien: ajústala una vez y deja que mantenga la temperatura en lugar de apagarla y encenderla continuamente (los encendidos cuestan más que el mantenimiento).

Otro truco simple pero efectivo: corre las cortinas especialmente en las ventanas al sur, abre por la noche cuando afuera está más fresco. Si logras que el apartamento no se sobrecaliente durante el día, el aire acondicionado trabaja menos y consume menos. Incluso 1-2 grados menos respecto al límite de confort te ahorra bastante en la factura.

No se trata tanto de encontrar la temperatura "correcta" como de entender cómo tu comportamiento la hace efectiva o no. Lo que realmente importa es usar el aire acondicionado de manera inteligente: enciéndelo solo cuando lo necesites, quizá durante las horas más calurosas, y aprovecha la ventilación natural cuando se pone el sol. A 26-27°C estarás bien sin exagerar, pero si lo mantienes encendido veinticuatro horas al día obviamente el consumo sube de todas formas. La solución más efectiva sigue siendo apagar el sistema cuando no estés en casa o por la noche, en lugar de buscar el número mágico en la temperatura.

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