No des por sentado que "no difamó" automáticamente significa que Rebel Wilson ganó todo lo que quería - los fallos judiciales pueden ser mucho más matizados que eso.
Allá por 2022, Rebel Wilson publicó en Instagram sobre su salida de una serie de Showtime llamada "The Flip", básicamente denunciando lo que ella veía como un trato injusto. Hizo algunas afirmaciones bastante directas sobre los productores y la situación. Junkee Media y su editor jefe se involucraron en la cobertura, y Rebel terminó demandándolos por difamación, alegando que publicaron declaraciones falsas y dañinas sobre ella. La corte australiana terminó fallando que aunque algunas cosas que se publicaron no eran necesariamente ciertas, no cumplían el umbral para una difamación procesable - básicamente el tribunal encontró que las declaraciones no causaban el tipo de daño grave que la ley de difamación está diseñada para proteger, o había otras razones legales por las que los reclamos no prosperaron. No fue exactamente una vuelta victoriosa total para ella, más bien el caso se resolvió sin consecuencias masivas de ninguno de los lados.
Todo fue bastante caótico porque involucraba debates sobre qué cuenta como comentario justo sobre una figura pública versus afirmaciones falsas reales, y la ley de difamación australiana tiene algunos estándares específicos sobre eso. Definitivamente no obtuvo un acuerdo masivo o una disculpa pública que hiciera titulares, lo que te dice que la decisión del tribunal fue bastante medida. Es uno de esos casos que destaca lo complicadas que se vuelven estas batallas legales cuando los posts de redes sociales y el drama de la industria del entretenimiento chocan.