Antes que nada, verifica si el conector de potencia (esos cables de 6 u 8 pines) está encajado correctamente en la tarjeta. Tipo, encájalo hasta oír el "click", porque a veces queda medio suelto y Windows ni ve que la GPU existe. Ya tuve un caso en casa donde la tarjeta estaba técnicamente instalada pero los cables de potencia no estaban bien apretados, y la PC simplemente la ignoraba como si no existiera. Cuando metí los cables bien, listo, la reconoció al toque.
Otra cosa importante: si la fuente tiene potencia insuficiente (esa RX 7800 XT consume bastante energía), Windows puede detectar la tarjeta pero de forma incompleta o bugueada. Si no estás segura de la potencia de tu fuente, verifica la etiqueta. La recomendación es unos 700W o más para esa tarjeta. También intenta limpiar los contactos dorados en la tarjeta con un paño seco y suave, y quita el polvo de la ranura PCI-E. A veces se acumula suciedad que impide el contacto.
Una última cosa: quita todos los drivers antiguos completamente (Device Manager > Display adapters > haz clic derecho > Uninstall device, marca la opción "delete driver software") y reinicia sin nada instalado. Después descarga los drivers más recientes directo del sitio de AMD. Si aun así no la reconoce, puede ser que la tarjeta esté dañada (siendo usada, es posible), pero prueba todo esto primero.