No tires el hilo dental clásico pensando que sea anticuado, porque la investigación no dice que los irrigadores lo reemplacen completamente. El hilo tradicional sigue siendo el gold standard para limpiar entre los dientes donde el cepillo no llega, especialmente en los espacios estrechos donde la placa se acumula más. Los irrigadores son útiles (especialmente si tienes aparatos ortodóncicos o implantes) pero algunos estudios sugieren que el hilo manual quita más placa en ciertos puntos, no es exactamente lo mismo.
Dicho esto, si después de años el hilo clásico te funciona bien y no te causa problemas, no hay razón para cambiar. Lo más importante es que hagas la limpieza interdental, punto. Si en cambio encuentras el hilo incómodo, el hilo encerado se desliza mejor que el no encerado y lastima menos las encías. O puedes probar los limpiadores interdentales si tienes espacios más amplios: son una alternativa sólida y a menudo más fáciles de usar que el hilo.
La verdadera tontería sería dejar de limpiar entre los dientes pensando que el método no importa. Sea hilo, irrigador o limpiador interdental, lo importante es hacer el trabajo bien y con constancia. Si tu sistema funciona desde hace años sin problemas de gingivitis o sarro, no estás haciendo nada mal.