A mi me pasó lo contrario, tenía una lavadora vieja que iba consumiendo cada vez más y decidí cambiarla hace unos años. La diferencia en la factura fue notoria, pero te aviso que depende mucho de cuántas veces laves a la semana y qué programas uses. Si lavas mucho, el ahorro se ve bastante; si lavas poco, tardarás más en recuperar la inversión.
Lo que nadie te dice es que además del motor inverter, fíjate en la clasificación energética. Una cosa es tener inverter y otra que sea de clase A o superior. Y aquí viene el truco: los fabricantes a veces venden modelos con inverter que siguen siendo caros de luz porque tienen capacidades enormes o características innecesarias. Compara el consumo anual en kilovatios que pone la etiqueta, no solo confíes en que diga "inverter".
Otra cosa práctica: antes de cambiar la lavadora, revisa si tu instalación eléctrica está optimizada. Suena raro pero a veces una máquina antigua gasta más porque hay problemas en la instalación que una nueva detecta mejor. Dicho esto, si tu lavadora funciona bien pero visiblemente consume, cambiarla a una decente de ahora si te lo puedes permitir, merece la pena. Probablemente ves el ahorro en uno o dos años dependiendo de tus hábitos.