Si los V-brake aún funcionan normalmente, no hay necesidad de cambiar. Los frenos de disco son realmente mejores: más potentes, no dependen de la suciedad en la llanta, funcionan mejor con lluvia. Pero eso se nota solo si montas frecuentemente en condiciones difíciles, subes cuestas o por barro. Para paseos tranquilos por la ciudad la diferencia es mínima. La conversión no es solo cambiar pastillas, necesitarías una horquilla nueva (delantera), posiblemente ruedas nuevas, modificar la estructura para montar la pinza. Al final saldría bastante caro.
Honestamente es más fácil comprar un bici nuevo que convertir el viejo a discos. Una bike de 2015 ya es, siendo honestos, hierro viejo, y si lo modificas vas a invertir como mínimo una suma decente. Además el resto (transmisión, cubos, llantas) puede tener la misma edad y necesitar recambio en paralelo. Y una bici nueva con discos saldría más barata que la conversión más reparar el resto.
Conclusión: si los frenos funcionan, sigue usando V-brake, déjalos tranquilos. Si montas poco y no en condiciones difíciles, no tiene sentido cambiar. Cuando la bike se daña realmente, ahí sí tiene sentido comprar una nueva con la configuración que necesites.