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★ Mejor respuesta

Depende mucho de qué tipo de decoración querés en tu espacio. Yo compré flotantes hace unos años para mi departamento y la verdad que me encantaron al principio, pero después empecé a notar cosas que no me gustaban tanto. Lo que sí es cierto es que se ven más modernas y limpias, y obviamente ocupan menos espacio visual, lo cual viene bien si tu cuarto o sala es chico. El problema es que son más difíciles de instalar bien, necesitás encontrar los travesaños en la pared (o llamar a alguien que lo haga), y si no quedan perfectas rectas se nota un montón. Además, cuando querés cambiar de layout, dejan agujeros en la pared que después tenés que tapar.

Las estanterías tradicionales tienen su encanto también. Son más estables, podés cargar más peso sin preocuparte, y la instalación es generalmente más sencilla. Mi mamá tiene unas de esas en su casa desde hace años y siguen firmes. Lo que es verdad es que ocupan más espacio y pueden verse más "pesadas" visualmente, pero eso no siempre es malo dependiendo de tu estilo.

Mi recomendación es que pienses en qué vas a guardar. Si es pura decoración, libros livianos, plantas y cosas así, las flotantes están bien. Pero si querés poner cosas pesadas como libros de texto de la universidad o colecciones grandes, mejor voy por las tradicionales. Y también considerá tu paciencia para la instalación, porque eso también importa al final del día.

Yo soy más de revisar bien las cosas antes de gastar, así que cuando me planteé esto hace poco para mi casa terminé midiendo peso y todo. Las flotantes se ven más modernas y limpias, pero honestamente depende de cuánto vas a meter ahí y qué tan bien esté instalada la pared. Si cargás mucho peso o la pared no es sólida, después te arrepentís cuando empiezan a combarse o se cae todo. Las tradicionales son más aburridas visualmente pero son una apuesta segura, especialmente si no querés estar pendiente de refuerzos cada dos meses.

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