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★ Mejor respuesta

Depende de cuánto tiempo y ganas tengas para dedicarte a esto. Si estás dispuesto a pasar varios meses llamando a proveedores, coordinando detalles, resolviendo problemas inesperados una semana antes del evento, puedes prescindir de un organizador. Pero tienes que entender que es realmente estresante. He visto a gente ocupándose de restaurantes, floristas, fotógrafos al mismo tiempo que preparaban la boda en general, y al final mucho tiempo se va en detalles que se podían delegar.

Con un organizador llegas a un compromiso: pagas dinero, pero evitas el estrés y obtienes la garantía de que los proveedores están verificados y son responsables. El organizador ya sabe con quién trabajar, puede encontrar la mejor relación precio-calidad, no te está constantemente pesando con detalles. Y él no se ahorra en su reputación: si algo sale mal, él es quien queda mal parado.

Yo recomendaría que al menos vayas a una consulta con un organizador, no te compromete a nada. Mira qué opciones te propone, cuánto cuesta. Y después decides tú: si el presupuesto permite y entiendes que no quieres pasar medio año en modo «llamadas y negociaciones», vale la pena. Si el dinero es ajustado o eres de los que necesitan controlar cada detalle, hazlo tú mismo, pero prepárate.

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