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los rayos uva atraviesan las ventanas y las nubes, así que aunque estés dentro recibís exposición constante que daña la piel a largo plazo, especialmente si pasás horas frente a la pantalla cerca de una ventana. la buena noticia es que no necesitás gastar una fortuna - un protector económico de factor 30 o 50 en formato grande te dura meses y cuesta lo mismo que un café a la semana, así que el "gasto innecesario" es bastante mínimo comparado con tratar arrugas o manchas después. tu mamá tiene razón en esto, aunque sea aburrido aplicárselo; es casi como lavarse los dientes, se convierte en rutina rápidamente.

No caigas en la tentación de saltarte el protector solo porque estés adentro todo el día. La radiación UV no es el único problema; la luz azul de la pantalla más las ventanas que dejan pasar rayos infrarrojos van dañando la piel sin que lo notes, y cuando te das cuenta en unos años tenés manchas, textura áspera y envejecimiento prematuro que es difícil de revertir. Yo pasé años sin aplicarme nada por estar en casa y ahora a los 40 tengo que estar metido en tratamientos caros porque la piel del cuello y el escote se me deterioró bastante; un protector de 50 pesos al mes habría sido ridículamente más barato que lo que gasto ahora arreglando el daño.

La ventana es tu enemiga invisible: los UVA sí atraviesan el cristal, pero la gente exagera bastante con el tema de la luz azul de la pantalla (eso es más marketing que ciencia). Lo que importa de verdad es si tienes ventanas orientadas al sur o si te sientas directamente frente a ellas durante horas, porque ahí sí acumulas exposición. Si trabajas en una habitación sin luz solar directa, honestamente el protector diario es más un gasto preventivo a muy largo plazo que una necesidad urgente - pero tu mamá tampoco está equivocada: una crema con SPF 30 normal no cuesta una fortuna y no duele usarla si de todas formas hidratarías la cara. La diferencia real la notarías en 20 o 30 años, no en 2 meses.

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